El aborto libre, el “matrimonio” entre personas del mismo sexo, el auxilio al suicidio vestido de eutanasia, la entrada rampante del Estado en el campo de la moral, la conciencia y el bolsillo de los ciudadanos…
Todos los días asistimos a la ejecución de un plan que abiertamente puede calificarse de reingeniería social; un plan que, de llevarse a cabo, borrará de un plumazo 2.500 años de historia para convertir Occidente en una “otra cosa” mucho más lúgubre y siniestra de lo que podamos imaginar.











